Cuando el Abuso de Poder es la norma: la campaña política del gobierno de Cristina Fernández

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Cristina Fernández de Kirchner no es candidata a nada. A pesar de los intentos de “eternizarla” en el poder por parte de algunos de sus legisladores, no se presenta en ninguna candidatura. Aún, cuando la oposición política especuló que podía buscar fueros que le permitieran un “escape” ante un presunto ataque judicial, no se presentó para ningún cargo. No es candidata a nada y se va, pero está en todos los spots publicitarios de sus supuestos continuadores.

La actual Presidenta se ha burlado de cuanta justa recomendación política existe sobre como debe comportarse una autoridad republicana que ejerce el cargo de mayor responsabilidad en una sociedad democrática, en un período electoral. El caso patético y digno de la más vulgar dictadura fue el acto político que organizó junto a su hijo y otros familiares en su provincia natal, transmitido de forma obligatoria por televisión. Participó en el lanzamiento de las candidaturas políticas de familiares directos utilizando no solo el recurso extraordinario de las cadenas nacionales, sino también a fuerzas de seguridad federales, de la nación, para custodiar el acto y reprimir cualquier protesta que pudiera “manchar” dicho acontecimiento. De hecho el caos social reinante en el lugar en el momento del acto era alarmante.

Esto último, reveló al menos dos cosas: el casi nulo interés popular por semejante presentación -descensos espectaculares en el rating de todos los canales de televisan en el momento de la transmisión- sino también, el uso de la fuerza pública fuera de sus objetivos específicos. Bochornoso, irregular pero coherente con lo que se ha venido haciendo con furia descarada desde hace varios años.

Son signos de una mentalidad peligrosa que si bien no parece ser aceptada por la mayoría la ciudadanía, cobra peligrosidad por los antecedentes que va generando. Lo de Cristina Fernández es lisa y llanamente abuso de poder, más de esto, profundizar en esto sería ya, salirse del sistema. Está llevando las cosas a ese limite. El daño está hecho y es curable, sólo si la gente en forma mayoritaria apoya en las próximas elecciones, a quienes aseguren otro camino. Qué camino? Volver a poner en funcionamiento una auténtica República.

Autor: Siempre Periodismo

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